martes, 4 de diciembre de 2012

QUE INÚTIL...

Istvan Sandorfi




Que  inútil es este silencio
que  sustrae en nosotros
la ilusión de abarcarlo todo.
Nos hace dudar
sobre nuestra propia existencia,
mientras la inmensidad de la noche
nos transforma en dos seres,
uno que se lamenta
y otro que lucha con pasión.




©José Manuel Serna






21 comentarios:

Verónica C. dijo...

Ese silencio abre una brecha.
O tal vez se ha acomodado en ella.
Si uno se lamente y el otro lucha esos dos seres no podrán ser uno.

Besos

Mos dijo...

Ese silencio mata todas las ilusiones de la pareja y hacen que no se reconozcan.
Buen poema, José Manuel.
Un abrazo de Mos desde la orilla de las palabras.

Lichazul dijo...

el silencios nos petrifica
que frustración se nace en momentos así

tu poema lo denuncia vehemente
besitos y buena jornada
:D

Marinel dijo...

En el silencio emerge todo.
Si es en el nocturno,además se batallan sentimientos encontrados o en fuga...
Triste,pero cierto tu poema.
Besos.

maria del carmen nazer dijo...

Es hermoso tu poema José Manuel "...nos transforma en dos seres, uno que se lamenta y otro que lucha compasión..."Me duele ... besos de luz.

MAJECARMU dijo...

Cuando la palabra es prisionera y no recita la claridad de la noche...El silencio se hace sombra,que nos confunde y nos traiciona...
Un poema valiente y consciente,amigo.
Mi felicitación y mi abrazo inmenso.
FELIZ NOCHE,JOSÉ MANUEL.
M.Jesús

BEATRIZ dijo...

Quizá tengas razón José Manuel, ese silencio que nos sustrae la ilusión puede ser inútil, pues ¿qué se puede esperar sin ilusión? por otro lado, es posible que secretamente ese silencio también tenga una ilusión que aflorará con fuerza en su momento.

Saludos.

maria varu dijo...

el silencio puede ser pleno y hermoso cuando nos encuentra y nos engrandece...
hay otro silencio, el silencio que sin decir nos llena de ruido, nos agrieta, nos oscurece...

hay que esperar -siempre- la llegada de la calma y la llenura, del silencio con madurez, con abertura... sólo démosle tiempo

un abrazo José Manuel

Lapislazuli dijo...

El silencio y la duda son feroces enemigos
Muy bello poema
Abrazo

TriniReina dijo...

Prefiero el lamento a la compasión. Aunque parecen ir unidos, son distintos, a mi entender.

La desilusión es un terrible silencio, donde nadie debería caer.

Abrazos

Luis García Romero dijo...

Hay un grito en este silencio... yo cambiaría compasión por "con pasión".
Da mucho que hablar el silencio... irónico.
un abrazo, espléndido poema

Luján Fraix dijo...

GRACIAS POR VENIR EL MARTES A COMPARTIR MIS VIVENCIAS, MIS RECUERDOS JUNTO CON EL TÉ... UN BESO GRANDE, ES UN PLACER PARA MI Y UN ESTIMULO PARA SEGUIR.
ABRAZOS.

Gloria Reyna dijo...

Seguro que vence el que lucha con pasión, como la que te lleva a escribir estos profundos y bellos versos.
Cariños

María dijo...

El silencio puede ser más dañino que las palabras, pero también hay silencios que mecen el alma.

Bellísimo tu poema.

Un beso.

Francisco M. dijo...

Hola amig@,

Te visito porque los temas de tu blog me resultan interesantes y útiles para mi propio aprendizaje en lo personal.
Te agrego a mi lista de blogs útiles, y si te apetece, pásate
por felicidadenlavida

Un fuerte abrazo y espero nuevos temas, para continuar disfrutando de la lectura.

Rosa María dijo...

Querido amigo: Ante estas dos posibilidades: los lamentos y la fuerza, se hace un caldo de cultivo de positividad y considero que una vez superados los lamentos, se toma aire y se suben las escaleras para llegar al descanso de la pasión.

Un abraciño,
Rosa María Milleiro
http://poemas-rosamariamilleiro.blogspot.com.es/

Ojo de fuego dijo...

Depende en que momentos el silencio no es bueno... Aunque si que a veces el hecho de ser cada uno como es nos complementa... Pese a encontrar ese silencio en medio...

Besos

Lichazul dijo...

feliz fin de semana JOSE
gracias por tu huella en mis ocurrencias

besitos

Luján Fraix dijo...

Gracias por dejarme tu huella siempre, un cariño grande José.
UN beso

Alma Mateos Taborda dijo...

¡Brillante poema!Un abrazo

PMPilar dijo...

El silencio se torna inútil solo cuando ha dado de sí lo suficiente para no permitir la duda.
Solo cuando deviene consecuencia porque dejó de ser causa.
Así y todo, peregrino y divino silencio que solo turba al aire!

Un abrazo, José Manuel