Adiós, te vas otra
vez
como el sol
tras la libertad
azul del horizonte,
y la esperanza
se derrite como
música en el viento,
en esta densa oscuridad
purificadora de la
noche.
Solo me queda el
suave oleaje
que besa la arena
transparente,
la brisa que sopla
por las caracolas,
el recuerdo de tu
pelo
al viento de las
gaviotas,
y una barca donde
quedé atado
por un nudo de tristezas.
©José Manuel Serna
