Mientras enciendo la
luz de tu llegada
en un brillo de piel
multicolor,
te pienso, y deseo
estar
en la certera línea
que urgente se abre
paso
hacía el recodo del
silencio;
en la sed de
estancia vacía
que hace razonable
todo lo impreciso,
en el vértigo
crepuscular
que se inunda de
momentos alados,
en la ausencia de
cuerpo y mano
que se buscan hasta
encontrarse,
en el cristal ciego
que me habla
como silabas que
amontonan palabras,
en el viento que
suma noches
y va restando días…
en todo lo que pudo
ser y no fue.
©José Manuel Serna
