Aprendí
a concederme dudas
sobre el olvido
que
puebla esta orilla,
el
suave recordatorio
que
asoma tras los muros
y
alcanza el contacto
contrario
a tu cercanía.
Ocupé
el resquicio vacío
de tu
memoria
borrando
los caminos,
desencajando
sueños
repletos
de besos ausentes,
que
blanqueo en la atormentada
mitad
de mi cuerpo.
Perseguí
el secreto de tus palabras
sobre
los silencios,
cuyas
espinas cautivan
esa
amarga soledad
que me
llama entre la maleza,
de los
labios dormidos,
de las
páginas oscuras de tu regreso.
©José
Manuel Serna
