martes, 4 de febrero de 2014

APRENDÍ...



Aprendí a concederme dudas
sobre  el olvido
que puebla esta orilla,
el suave recordatorio
que asoma tras los muros
y alcanza el contacto
contrario a tu cercanía.

Ocupé el resquicio vacío
de tu memoria
borrando los caminos,
desencajando sueños
repletos de besos ausentes,
que blanqueo en la atormentada
mitad de mi cuerpo.

Perseguí el secreto de tus palabras
sobre los silencios,
cuyas espinas cautivan
esa amarga soledad
que me llama entre la maleza,
de los labios dormidos,
de las páginas oscuras de tu regreso.





©José Manuel Serna