No hay horas sin que
la vida
nos recuerde que los
días son monótonos,
a veces demasiado largos
y de aire pesado,
irrespirable.
Podemos llegar a
tener
en nuestras manos todo
el tiempo del mundo
y no hacer nada,
por el contrario no
disponer de un minuto
cuando tanto nos
queda por hacer.
Los días se vuelven
tediosos
como en un carrusel
infinito, y
yo vivo en un
recuerdo sin mente.
Aunque parezca que
no estoy,
no es así, pues tras el sol
mi sombra me recuerda a diario
que la vida continua su camino
sin importarle si le sigo.
no es así, pues tras el sol
mi sombra me recuerda a diario
que la vida continua su camino
sin importarle si le sigo.
©José Manuel Serna
